Tarotistas que atienden desde casa: cómo les llega la llamada

En muchos gabinetes nadie trabaja en el mismo sitio. La centralita está en un servidor o en la nube, y cada tarotista coge las llamadas en su casa, con su conexión y a veces con su propio teléfono.
Hay dos maneras de hacer que una llamada de la cola acabe en esa casa. Se parecen desde fuera y se comportan de forma muy distinta.
Desvío a un número externo
La centralita recibe la llamada y, para entregarla, hace otra llamada saliente al móvil o al fijo de la tarotista. Después une las dos. Es lo más fácil de montar, porque ella no tiene que instalar nada.
Tiene costes que no se ven al principio.
- Cada conversación ocupa dos canales de la troncal, el de entrada y el de salida. Si la troncal admite diez llamadas a la vez, con desvíos solo caben cinco conversaciones.
- La llamada saliente al móvil se paga, según la tarifa del operador.
- La centralita sabe poco de lo que pasa al otro lado. Si el móvil está apagado o la llamada salta a su buzón de voz, puede creer que alguien ha contestado. El cliente acaba hablando con un contestador.
Lo último se evita con la confirmación de llamada, que muchas centralitas ofrecen: antes de pasar al cliente, la tarotista oye un mensaje y tiene que pulsar una tecla. Si no la pulsa, la llamada vuelve a la cola.
Extensión IP en casa
La otra manera es que la tarotista tenga una extensión de la centralita, igual que si estuviera en una oficina. Puede ser un teléfono IP de sobremesa conectado al router de casa o una aplicación (un softphone) en el ordenador o el móvil. La extensión se registra en la centralita por Internet y la llamada le llega como una llamada interna.
Así no se gasta un segundo canal de la troncal, no hay coste de llamada saliente y la centralita sabe en todo momento si esa extensión está libre, sonando u ocupada. El reparto por «quien lleva más rato libre» solo funciona bien de esta forma.
A cambio, depende de la conexión de cada casa. Una wifi con mala cobertura en el dormitorio da cortes. Un teléfono de sobremesa con cable va mejor que un móvil que salta entre la wifi y los datos.
El número que ve cada uno
En los dos casos conviene pensar qué número aparece en pantalla. Al cliente se le muestra el número del gabinete cuando se le devuelve una llamada, nunca el móvil personal de quien le atendió. A la tarotista le sirve ver algo que le diga de qué cola o de qué número de anuncio viene la llamada, y la mayoría de centralitas permiten anteponer un prefijo o un nombre al identificador.
Privacidad de quien atiende
Trabajar desde casa no debería obligar a nadie a dar su número personal a los clientes ni a que el móvil propio quede apuntado en un registro ajeno. Con extensiones IP eso no ocurre. Con desvíos, el móvil de la tarotista lo conoce la centralita, y conviene que lo sepa poca gente más.
Lo del horario y las colas está en la portada.